Cómo cambiar una baldosa rota por tu cuenta

El cambio de una baldosa rota o deteriorada por el tiempo es una tarea sencilla que podemos hacer nosotros sin necesidad de llamar a un profesional.

Cómo cambiar una baldosa rota por tu cuenta
Hay que esperar 24 horas antes de aplicar la lechada

El tiempo es un enemigo paciente y silencioso que no da tregua a los bienes que componen nuestro hogar. Ya se trate de continente (la casa en sí, llámese suelos, paredes, techos…) o de contenido, como son los objetos que adornan nuestras posesiones o sirven de ayuda en nuestro quehacer diario.

El suelo de casa sin duda es uno de los más sufridos. Constantemente caminamos sobre él, arrastramos cosas o bien derramamos accidentalmente algún líquido o sustancia pastosa…

A lo largo de los años, más de una baldosa termina rebelándose y alzándose sobre las demás. La típica con la esquina levantada y que al pasar descalzo el dedo meñique del pie acaba sufriendo las consecuencias…

Es muy corriente que con el tiempo alguna que otra baldosa se rompa o bien se despegue del suelo. Cuando esto ocurre, siguiendo unos sencillos pasos podemos solucionar el problema y fijarla de nuevo en sus sitio sin necesidad de tener que llamar a un profesional. 


Pasos para cambiar una baldosa rota




1. Un punto fundamental antes del cambio es que siempre debemos tener guardadas baldosas o losetas de repuesto. Es decir, cuando los albañiles te ponen el suelo de una estancia de la casa, hay que ser previsores y almacenar unas cuantas baldosas de repuesto por si en el futuro se rompe o deteriora alguna o algunas. Así al menos todas serán del mismo juego y no queda un parche al poner una parecida pero no igual.

2. Una vez sabedores de que tenemos existencias, lo primero que haremos será quitar la baldosa rota. No importa que ésta se rompa al retirarla, pero sí hay que tener cuidado con no romper las de alrededor cuando estemos realizando la operación. 

3. Para quitarla, raspamos el cemento de los bordes, el que la une con las demás baldosas. Es lo que comúnmente se llama lechada. Podemos utilizar una espátula de las que suele haber en las cajas de herramientas de la mayoría de los hogares. Para evitar dañarnos las manos, siempre es bueno ponerse guantes de seguridad. 

4. Cuando hemos quitado el cemento, rompemos la baldosa. El viejo martillo que nos ha acompañado durante tantos años siempre es un magnífico recurso. Pero ojo, con golpes suaves, que si se hace muy fuerte es muy factible que se dañen las baldosas cercanas. 

5. Una vez sacamos la baldosa rota, limpiamos bien los restos de cemento del hueco. Cuando está en condiciones óptimas, humedeceremos la zona, así como la parte inferior de la baldosa nueva y añadiremos cemento o pegamento especial tanto en el hueco como en la baldosa. Si ponemos pequeñas cuñas de madera en las junturas, evitaremos que quede desalineada.

6. La baldosa ya está colocada. Ahora queda presionar sobre ella con fuera hasta que quede al nivel de las baldosas de alrededor. Para esta función viene fenomenal una maza de goma. Si no la tenemos, pues recurrimos de nuevo al martillo, pero golpeando sobre una tabla la cerámica, para no romperla. 

7. Retiramos el cemento sobrante de las junturas. Si no conseguimos poner la baldosa al nivel de las demás es que hemos echado demasiado cemento, por lo que tendremos que quitarla y eliminar el cemento de más. 

8. Terminada la colocación, esperamos 24 horas para echar la lechada. Dejamos que se seque al menos 15 minutos, uniéndose a las junturas de las demás baldosas. Finalizaremos limpiando las losetas y eliminando así los excesos que manchen los alrededores con un estropajo adecuado.
 

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