La comida sin gluten puede ser hasta 1500€ más cara al año

Una dieta libre de gluten es la único tratamiento posible a la celiaquía y, a pesar de tratarse de una necesidad, la comida sin gluten sigue siendo más cara.

La comida sin gluten puede ser hasta 1500€ más cara al año
La celiaquía afecta al 1% de la población española y los diagnosticados crecen cada año un 15%

Según una estimativa de Celicity, una red social pensada exclusivamente para celíacos, la comida sin gluten puede llegar a encarecer la cesta de la compra hasta 1.500 euros anuales, en comparación con una compra convencional.

Por su parte, la Federación de Asociaciones Celíacas de España (FACE) ha publicado su último informe de precios, donde afirma que en España la comida sin gluten puede ser hasta un 255% más cara.

Si nos paramos a pensar, una barra de pan tiene un precio medio de 50 céntimos, mientras que una barra de pan sin gluten puede llegar a superar fácilmente los 2 euros. Teniendo en cuenta que este alimento es considerado de primera necesidad, un celíaco carga con un injusto sobrecoste del 514%.

Esta carga económica se repite en prácticamente todos los alimentos, no solo con los que contienen trigo, avena, cebada o centeno, y es que cerca del 80% de los productos procesados pueden contener gluten. Es el caso, por ejemplo, de los embutidos, las salsas, las especias, algunos chocolates y algunos tipos de conservas.

Como ves, esta situación de desigualdad se acentúa todavía más, y seguramente te estarás preguntando qué es lo que diferencia a la comida convencional de la comida sin gluten.

A continuación te contamos un poco más sobre la fabricación de estos productos y que se puede hacer para paliar esta situación.

 

¿Por qué es tan cara la comida sin gluten?

Los alimentos sin gluten están sometidos a una condiciones especiales de fabricación. Las materias primas tienen que pasar por muchos controles de calidad y de seguridad, además de los controles que se llevan a cabo para evitar la contaminación cruzada.

A el costoso proceso de producción, se suma el 21% de IVA dietético que se aplica a estos alimentos, un impuesto que eleva estos productos de primera necesidad a la categoría de productos de lujo.

 

Ausencia de ayudas estatales

Debemos ser conscientes de que para un celíaco llevar una dieta sin gluten no es un capricho, es una necesidad y, sobre todo, salud.

Son muchas las asociaciones que denuncian y reivindican ayudas o subvenciones para los celíacos, y es que en países de Europa como Francia, Reino Unido, Italia, Grecia, Luxemburgo, Dinamarca, Noruega o Suecia, esto ya es una realidad.

En todos estos países los celíacos reciben algún tipo de ayuda, subvención o bonificación para poder soportar la carga económica que supone comprar comida sin gluten.

Es cierto que el Ministerio de Sanidad ofrece algunas prestaciones ante las enfermedades crónicas. Sin embargo, la celiaquía, a pesar de ser una enfermedad crónica del aparato digestivo, queda totalmente al margen de estas medidas.

Es cierto que la mayoría de los partidos han incluido este punto en sus programas electorales. Sin embargo, las ayudas estatales para celíacos continúan siendo una asignatura pendiente en nuestro país.

 

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