Comer insectos, algo cada vez más aceptado en Europa

Comer insectos, un tipo de alimentación que cada vez va calando más en occidente por su carácter ecológico y proteico.

Comer insectos, algo cada vez más aceptado en Europa
Muchas especies tienen menos de 5 g de grasa por ración

Siempre hemos escuchado aquello de todo lo que corre, nada o vuela, a la cazuela. Un dicho que a menudo nos provocaba una sonrisa al pensar en países de África u oriente, porque no tenían problema en comer insectos, perros o serpientes.

Lo curioso es que nos asqueaba aquel tipo de alimentación tipo tasca a la que habitualmente invitaban al bueno de Indiana Jones, mientras que no considerábamos extraño chuparnos los dedos comiendo caracoles, crestas de gallo o sangre frita, también llamada morcilla.

Pero como los tiempos cambian y lo exótico se convierte de un día para otro en tendencia, pues ahora llega lo de comer insectos para estar bien nutridos. Se acabó aquello de ¡Niño, termínate la merluza! o ¡Hasta que no acabes los guisantes no hay postre! En breve escucharemos más ¡Antoñín, termínate ya el bocata de hormigas! Por ponerle al niño un nombre de toda la vida…

Ventajas de comer insectos

Dicho así parece que tenemos que cogerlos a puñados, como si fuesen crispis, y tomárnoslos crudos. Pero tampoco hace falta eso, se pueden pasar por la plancha, al horno o churruscarlos un poco mientras los freímos.

Las compañías alimenticias se han puesto manos a la obra con esto de comer insectos, como la empresa norteamericana Exo, quien ha lanzado proteínas de harina de grillo. También empiezan a verse en el mercado galletas elaboradas a base de una pasta compuesta de estos bichitos.

Aunque lo que se dice atractivos para la vista no lo son, sin embargo poseen otra serie de cualidades que los convierte en un alimento muy interesante:

Son muy proteicos

Los grillos, por ejemplos, tienen un 65% de contenido proteico, mientras que la ternera tan solo llega al 50%. Además de proteínas tienen también vitaminas, aminoácidos, ácidos grasos no saturados y minerales. Es decir, si compramos una bolsa de kilo de insectos, estamos adquiriendo más proteínas que las que tiene un chuletón. Incluso algunos llegan a aportar hasta 20 miligramos de hierro por cada cien gramos.

Producción Ecológica

Y sin duda mucho más barata que otro tipo de explotaciones. En una misma granja de insectos se pueden criar varias especies en grandes cantidades. No generan gases ni tampoco residuos como por ejemplo en las explotaciones ganaderas.

Ligeros

Comer insectos puede ser un fantástico sistema para recudir el peso. Resulta que algunos tipos de especies tienen una cantidad inferior a 5 gramos de grasa por ración. No es lo mismo que un filetito a la plancha pero… todo es ponerse.

Versátiles y de buen sabor

Se pueden preparar de diversas maneras, como fritos, cocidos, a la plancha… En algunos sitios se trituran hasta convertirlos harina para elaborar galletas o pan. Algunos de ellos pueden llegar a ser considerados una delicatessen, depende de los gustos.

Otra de las ventajas de comer insectos es que con el tiempo la carne de animales puede llegar a encarecerse mientras que los insectos a día de hoy son prácticamente inagotables. En diciembre de 2015 el propio Parlamento Europeo llego a aprobar una propuesta de legalización del consumo de insectos en la EU.

 

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