Carnes rojas ¿Son realmente perjudiciales?

Las carnes rojas provienen de mamíferos, como la ternera, el cerdo, el caballo, el cordero, la cabra o el venado. Puede ser fresca o procesada.

Carnes rojas ¿Son realmente perjudiciales?
Todo depende del tipo de carne, de la cantidad y de la forma de cocinarla

Las carnes rojas son el nuevo patito feo de la cocina. Que si es cancerígena, que si es mala para el colesterol, que si aumentan los niveles de ácido úrico… Así que las desterramos de nuestra dieta y ya.

Pero realmente todo depende de la cantidad y de los tipos de carnes rojas que comamos. Para empezar, hay que explicar que este tipo de carne es la que proviene de mamíferos, como la ternera, el cerdo, el caballo, el cordero, la cabra o el venado. Esta puede ser fresca o  procesada, es decir, aquella sometida a curación, fermentación, ahumado o cualquier otro proceso para aumentar su sabor o conservación. Hablamos, por ejemplo, de las salchichas o del jamón.

 

Relación entre carnes rojas y cáncer

Pues bien, si tomamos como referencia un informe elaborado por la Organización Mundial de la Salud que relaciona la ingesta de carnes rojas con el cáncer, los datos difieren. El estudio concluye que por cada 50 gramos de carne procesada ingerida diariamente se incrementa el riesgo de sufrir cáncer colorrectal un 18%. A eso hay que añadir que incorporan grasas, sodio, aditivos y azúcares.

Sin embargo, de la carne roja fresca solo dice que “probablemente es cancerígena y por eso limita su consumo. Pero la afirmación no es tajante. Además, reconoce que tiene un importante valor nutricional. De hecho, los cortes más magros (como el solomillo, por ejemplo) tienen menos grasa y sin embargo aportan igualmente proteínas de calidad, vitaminas, hierro, potasio y demás minerales.

 

Cómo no cocinar las carnes rojas

Por tanto, no podemos meter en el mismo saco a todas las carnes rojas. Sobre todo si las vamos a cocinar de forma diferente. En este sentido hay que recordar que cocinar la carne a alta temperatura o durante mucho tiempo puede producir sustancias cancerígenas, tal y como se apunta en diferentes estudios, como este del National Center for Biotechnology Information.

Por tanto, cuando vayamos a freír un filete, mucho ojo con carbonizarlo. Y a la hora de cocinar la carne, mejor a temperatura media.

 

Las carnes rojas y el estilo de vida

También tiene mucho que ver nuestro estilo de vida. No es lo mismo comer carnes rojas y no moverse que hacer ejercicio con regularidad y consumir suficiente cantidad de agua, frutas y verduras.

 

Frecuencia de consumo de carnes rojas

Y, por supuesto, la cantidad y frecuencia de consumo es un factor importante a tener en cuenta. La American Medical Association concluye en este informe que si comemos menos de 50 gramos al día de carnes rojas podríamos ayudar a prevenir la muerte por enfermedades cardiovasculares.

Por su parte, la Fundación Española del Corazón limita la ingesta a una porción 3 ó 4 veces por semana. Por porción se refiere a un trozo o filete de entre 100 y 150 gramos. Pero es importante alternar las carnes rojas con otras proteínas y priorizar la carne fresca y las partes magras.

 

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