Berenjena rebozada, receta fácil paso a paso

Compartimos la receta de las berenjenas rebozadas, con truco incluido para eliminar el exceso de aceite, y que éste no te arruine tan delicioso plato.

Berenjena rebozada, receta fácil paso a paso
Un plato típico de Córdoba que puede acompañarse con miel o salmorejo

Las berenjenas rebozadas es uno de los platos más típicos de Córdoba, donde las cocinan deliciosas, bien acompañadas con un poquito de miel de caña o con salmorejo, e incluso con reducción de vino dulce Pedro Ximénez, que esta última opción se conoce como berenjenas califales. El truco de esta receta es conseguir que las berenjenas queden jugosas por dentro, y crujientes por fuera, y todo esto sin rastro de exceso de aceite.

Es una receta bien sencilla, que no necesita más de media hora de preparación. Se puede hacer cortando las berenjenas en rodajas (mientras más finitas, más ricas) o en bastoncitos. Hay quien prefiere rebozarlas en huevo, y quien prefiere prepararlas sin huevo, enharinándolas y pasándolas únicamente por leche, por gaseosa o cerveza, para conseguir así evitar que se queden muy aceitosas (ya que es aquí donde radica fundamentalmente el truco para conseguir una buena fritura, más aún que en el momento de pasarlas por el aceite).

Receta fácil y rápida de las berenjenas rebozadas

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Ingredientes

  • 1 berenjena
  • 200 g de harina trigo
  • Sal
  • Aceite de oliva
  • Leche, cerveza o gaseosa


Preparación

Cortamos las berenjenas en rodajas muy finitas o en palitos o bastoncillos. Es cuestión de gustos prepararlas con la piel o sin ella, pero no es necesario pelarlas. Eso sí, en cualquier caso, las enjuagaremos muy bien previamente con abundante agua.

Para conseguir freír las berenjenas sin que chupen aceite, se recomienda remojarlas antes de freírlas en leche, cerveza (el toque amargo de la cerveza le va muy bien a las berenjenas) o gaseosa, es un poco cuestión de preferencias o costumbre. Las colocamos en un plato hondo y dejamos reposar durante unos 15 o 20 minutos.

A continuación, las sacamos del plato, y las escurrimos sobre un paño o papel de cocina, para quitar el exceso de humedad. Y, sin secarlas del todo, le añadimos la sal y las pasamos por harina, las enharinamos ligeramente (hay quien prefiere pasarlas también por huevo, pero se pueden hacer también directamente de esta forma, solo con harina).

Las colocamos sobre un colador y eliminamos el exceso de harina.

El siguiente paso es freírlas. Se recomienda hacerlo en aceite muy caliente y en pequeñas tandas.

Las retiramos del aceite en cuanto alcancen el tono tostado, las vamos apartando a otro plato, en el que habremos colocado previamente un papel absorbente de cocina, para eliminar el exceso de aceite.

 

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