4 opciones para reducir la cuota de tus préstamos personales

En cuanto sospechemos que no vamos a poder pagar las cuotas de los préstamos personales, lo mejor es acudir a nuestra sucursal e intentar renegociar las condiciones. 

4 opciones para reducir la cuota de tus préstamos personales
Es importante dar el primer paso
  • Podemos pedir un periodo de carencia, ampliar los plazos, reducir los intereses o reunificar las deudas.

Menos es nada, se suele decir. Lo que quieren los bancos es ganar dinero, así que en cuanto sospechemos que no vamos a poder pagar todo lo que debemos, incluidas las cuotas de los préstamos personales, lo mejor es acudir a nuestra sucursal e intentar renegociar las condiciones. Conviene hacerlo antes de quedarnos en números rojos. De esta forma, la entidad bancaria estará más abierta a negociaciones. Y nos ahorraremos las comisiones asociadas a los impagos, como los intereses de demora (pueden llegar a ser del 30% TAE).

 

Si necesitas reducir las cuotas de tus préstamos personales, tienes 4 opciones: 

 

1. Pedir un periodo de carencia. Se trata de un periodo de gracia, cuya duración varía según la entidad, durante en cual el cliente puede abonar sólo los intereses sin amortizar capital. También puede ocurrir que nos ofrezcan la posibilidad de no pagar nada durante ese tiempo. Al final acabaremos pagando más por el préstamo, pero por lo menos podremos respirar durante un tiempo.

 

2. Ampliar el plazo de amortización de los préstamos personales. Podemos tratar de estirar el periodo de devolución hasta los 10 años, que es el máximo plazo de amortización concedido por los bancos para los préstamos personales. Reduciremos la cuota mensual, aunque acabaremos pagando más intereses.

 

3. Renegociar una bajada del tipo de interés. Esta opción es más recomendable si somos clientes conocidos. En caso contrario, lo más probable es que el banco nos obligue a contratar algún producto. Pero no por ello vamos a dejar de intentarlo.

 

4. Intentar reunificar las deudas. Quizás sea lo más difícil de conseguir. Y lo más caro, pues conlleva gastos de gestión y formalización. Pero no es imposible, sobre todo si tenemos la hipoteca y varios préstamos personales. Lo normal es que reunifiquemos las deudas en un préstamo hipotecario, que conlleva un tipo de interés más bajo.

 

Como podemos comprobar, si las cosas vienen mal dadas hay salidas para no incurrir en impagos. De todas formas, los más recomendable es comprobar que los préstamos personales que queremos contratar sean flexibles.

 

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