15 errores que no debes cometer con las tarjetas de crédito

Las tarjetas de crédito ofrecen un montón de ventajas, pero solemos cometer errores que nos pueden perjudicar. Desde la contratación hasta el método de pago, pasando por un mal uso, todo influye.

15 errores que no debes cometer con las tarjetas de crédito

Las tarjetas de crédito se han convertido en un producto tan habitual en nuestros día a día que apenas reparamos en la responsabilidad que supone tenerlas. Parecen un elemento inofensivo, pero una mala elección en su contratación o uso puede suponer una auténtica pesadilla.

Si queremos disfrutar de todas las ventajas que nos ofrecen las tarjetas de crédito sin correr ningún riesgo, debemos evitar las equivocaciones más comunes.
 

Consejos antes de contratar las tarjetas de crédito


En Mi Portal Financiero hemos hecho un listado con los 15 errores más comunes que no debemos cometer.

1. Contratar varias tarjetas de crédito.

Las tarjetas pueden llevar comisiones asociadas a su uso, así que es mejor no empezar a acumular gastos antes incluso de usarlas. Normalmente, con contratar una para aplazar pagos puntuales debería ser suficiente.

Las personas que tienen varias suelen usarlas como si fuesen un préstamo a corto plazo y acumulan deudas que en muchos casos no pueden asumir. Además de hacer más compras, tener muchas tarjetas implica un mayor riesgo de sufrir un fraude.

2. No pensar bien para qué las vamos a usar.

Dependiendo de su uso (echar gasolina, comprar comida, viajar, etc), podemos obtener una serie de beneficios asociados.

3. Elegir la opción de pago aplazado.

Otro error muy común, pues el pago aplazado conlleva unos intereses sobre el saldo dispuesto. En cambio, con el pago a fin de mes apenas pagaremos por las tarjetas de crédito.

Del mismo modo, es fundamental cumplir religiosamente con los pagos (debemos grabarnos la fecha en la que nos pasarán el recibo), si no veremos cómo los intereses se multiplican. Las comisiones de demora también son altísimas.

4. Fijar un límite alto.

Si no queremos gastar más dinero del que luego podremos devolver, es importante fijarse un límite bajo. Si nuestra situación financiera mejora, entonces ya podremos ampliarlo. Eso nos recuerda la necesidad de fijarnos un presupuesto familiar e incluir en él un límite máximo mensual para las tarjetas que no deben sobrepasar el 20% 

5. No leerse el contrato.

Hay que tener en cuenta todos los costes a asociados a las tarjetas de crédito. Por eso debemos exigir una copia del contrato y estudiar con detenimiento una serie de características, entre ellas:
  • La TAE (Tasa Anual Efectiva). Cuanto más alta es, más intereses pagaremos. Las comisiones de demora o por pago aplazado.
  • Los intereses. Dependiendo de nuestra solvencia, nos cobrarán más o menos. En nuestras manos está el rechazarla si los consideramos abusivos.
 

Errores en el uso de las tarjetas de crédito


6. No cambiar el PIN.

Cuando el banco nos envía la tarjeta, lo hace junto con un PIN predeterminado. Pues bien, ya sea por dejadez o inexperiencia, muchas veces no lo cambiamos. Y ese es un error tan grave como otro cualquiera. Siempre, siempre, debemos cambiar esta clave por una que sólo nosotros conozcamos y que no sea previsible (a evitar fechas de nacimiento).

Y, si la apuntamos, que sea en un lugar donde nadie pueda verla en caso de que nos roben la tarjeta junto con el bolso, la cartera o el móvil.

7. No recoger los justificantes.

A la hora de sacar dinero en el cajero o hacer un pago en un establecimiento siempre tenemos que coger el justificante porque podría aparecer el número de la tarjeta. Y, claro, está, no tirarlo en la primera papelera que encontremos.

Además, hay que recordar que los comprobantes nos servirán tanto para llevar un control del dinero que llevamos gastado como de prueba en caso de cargos indebidos.

8. Fiarnos de los cajeros.

Sacar dinero en un cajero es tan peligroso como cualquier otra transacción. Ya sea en el mecanismo de apertura de la puerta o el propio cajero, puede haber algún dispositivo que duplique nuestra tarjeta. Por eso, no hay que usar las tarjetas de crédito para abrir las puertas y, si vemos algo extraño en el cajero, dar media vuelta y denunciarlo.

9. Sacar dinero en efectivo.

Las entidades financieras cobran por sacar dinero en efectivo con las tarjetas de crédito, así que evítalo. Para eso están las tarjetas de débito, la mayoría de las cuales son gratuitas.

Si necesitamos comprar algo inmediatamente pero no disponemos de saldo suficiente en ese momento, vale más pagar en el establecimiento y cancelar la deuda lo antes posible.

10. Perder de vista las tarjetas.

Al pagar en un restaurante o en un establecimiento no debemos permitir que el camarero o empleado se lleven la tarjeta. Hay datáfonos inalámbricos que pueden llevarse a la mesa o al mostrador. En ese caso, vigilar que nadie nos vea teclear el PIN.

11. Subestimar el riesgo de las transacciones online.

Es cierto que los procesos de compra online suelen ser bastante seguros, pero eso no implica que nos relajemos. Si no queremos sorpresas, tenemos que tomar una serie de precauciones:
  • Comprobar que el sitio sea seguro. Lo sabremos porque la URL empieza por https.
  • Además, salvo que sea imprescindible, no debemos facilitar los números verificación de la tarjeta de crédito (cvv) que aparecen en el reverso de nuestra tarjeta de crédito.

12. Pecar de ingenuos.

¿Te ha llegado un correo del banco donde te piden los datos de la tarjeta? Pues se trata de un fraude, porque las entidades financieras nunca hacen este tipo de operaciones.

Toda precaución con las tarjetas de crédito es poca


13. No comprobar los extractos mensuales.

Siempre debemos revisarlos. Sólo así sabremos si todo está correcto, incluso si el banco nos está cobrando por servicios adicionales que no necesitamos.

14. No denunciar el uso fraudulento en el momento.

Si perdemos la tarjeta, nos la roban o hacen un uso fraudulento de ella tenemos que llamar al banco inmediatamente para que nos la cancelen. Por eso es conveniente:
  • Tener siempre guardados los datos de las tarjetas de crédito: número, fecha de vencimiento, teléfonos de contacto de la entidad....
  • Posteriormente, ir a la Policía a poner la denuncia.
  • Reclamar el dinero. Para ello hay que exigir todos los justificantes de las compras realizadas.
  • Recordar que la Recomendación Europea de Medios de Pago ha establecido en 150 euros la cantidad máxima que el titular debe afrontar en caso de uso ilícito por parte de terceras personas. También hay seguros de hogar que cubren este supuesto.

15. No romper las tarjetas de crédito antes de que sea tarde.

Puede ocurrir que estemos al borde de la bancarrota sin que lo sepamos, y por eso tenemos que analizarnos de vez en cuando. Estos son los cinco síntomas claros de que debemos coger una tijera y romper la tarjeta:
  • Gastamos más de lo que ingresamos.
  • No sabemos cuánto dinero debemos realmente.
  • Tenemos que pedir un préstamo para pagar las deudas de la tarjeta.
  • Nos han llamado para decirnos que debemos dinero de la tarjeta.
  • Agotamos una y otra vez el límite de crédito de las tarjetas.

También te puede interesar:

COMPARTE ESTE ARTÍCULO

Artículos relacionados